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Koenigsegg desarrolla motores eléctricos revolucionarios

Llamados Quark y Terrier su diseño y construcción modular prometen un soplo de novedad al mundo automotriz y aplicaciones industriales o de transporte.

Koenigsegg desarrolla motores eléctricos revolucionarios

Voy a hacerme cargo de uno de los tantos clichés de la industria automotriz: el concepto de "revolucionario" que uso en el título.

Como siempre pasa, en menor medida por la pasión y en mayor medida por los requerimientos de alguna pomposa agencia de comunicaciones o marketing, la palabra revolucionario se cuela fácilmente en notas y comunicados de prensa con tanta facilidad como la definición premium. Cuando algo es revolucionario es porque genera un cambio radical en lo establecido o en el peor de los casos, la introducción de algo que puede marcar un precedente.

En este caso, no es difícil hablar de revolución porque si hay una marca que constantemente vive pateándole las... mesas... a los demás: Koenigsegg, y hoy tienen un par de adelantos muy interesantes, tanto en su fabricación como en su potencial. ¿Me creerías si te digo que inventaron un motor eléctrico de 335 caballos y casi 600 Nm de torque que pesa solo 30 kilos?

El Quark

Koenigsegg le puso Quark a este motor en honor a la partícula elemental que lleva el mismo nombre; la única que puede experimentar las cuatro fuerzas fundamentales (electromagnetismo, gravitación, interacción nuclear fuerte y nuclear débil). Como también el Quark se relaciona con el magnetismo, Von Koenigsegg pensó que sería un perfecto nombre. Sin embargo también es porque el Quark fue diseñado tomando en cuenta cuatro fundamentos importantes:

  • Magnetismo
  • Materialidad
  • Enfriamiento
  • Empaque
    (construcción, tamaño y disposición de los elementos).

El Quark se desarrolló como un motor eléctrico que enfrenta dos flujos de energía:

  • Flujo radial (para aplicaciones de alta potencia)
  • Flujo axial (para aplicaciones de alto torque).

Gracias a este diseño es que el motor funciona con una topología denominada "flujo raxial" que es la que permite lograr una alta densidad en torque y potencia.

La idea del motor Quark nació a partir del Gemera y fue un desarrollo liderado por Dragos-Mihai Postariu, Jefe de Diseño del proyecto: "El Quark se diseñó para enfrentar el rango de baja velocidad en el Gemera,  con el fin de lograr una aceleración brutal. El motor a combustión (ICE) se focaliza en el rango de alta velocidad. Esto significa que el Gemera tendrá un enorme poder de aceleración, seguido de un empuje contundente hacia los 400 km/h, sin perdidas de torque o potencia."

Koenigsegg Gemera

Y parece muy lógico, puesto que el Quark hace su trabajo justamente el punto donde el motor a combustión tiene que hacer su mayor esfuerzo, la aceleración.

Otra cosa que llama la atención es la construcción de este motor, en el cual se ha empleado acero de grado 300M, que se usa en la industria aeroespacial y en el mundo de la competición. El rotor se fabricó con Aircore, que es una fibra de carbono "hueca" desarrollada por Koenigsegg y usada en sus llantas, volante, asientos, etc. Así se logró darle una enorme durabilidad y un peso muy bajo, de 30 kilos.

Usado solo, podría complementar a un pequeño motor a combustión, lo que podría eliminar una transmisión y lograr altísima potencia.

2 Quark + 1 David = 1 Terrier

Como en Koenigsegg han pensado en todo, también desarrollaron un tren motriz eléctrico para implementación directa en aplicaciones automotrices. Este se llama Terrier, en honor a los perros de esa raza, que son pequeños y muy energéticos.

Lo que hicieron en Koenigsegg fue juntar dos Quark con el reciente nuevo inversor de seis fases (llamado David), todo en una estructura tan ligera y compacta que incluso no necesita de un subchasis para sostenerla; puede atornillarse directamente a la carrocería, lo que abre un mundo de posibilidades a la hora de crear nuevas configuraciones automotrices, maximizar el espacio, etc.

Finalmente, tener dos motores eléctricos en tándem asegura lograr un sistema de torque vectoring activo, con beneficios claros en temas de tracción.

Vamos a las cifras

Si un Quark logra una potencia peak de 250 kW y un pico de 600 Nm de torque con un sistema de 850v, en el Terrier, junto al inversor David, se logran 500 kW y menos de 1.200 Nm de torque (se redujo el torque individual a 550 Nm por unidad), con una densidad de 6 kW/kilo. Todo el conjunto pesa 85 kilos y usa un volumen de 40 litros. Al Terrier se le puede acoplar una transmisión más pequeña y por supuesto, el sistema de refrigeración directa, tal como en el Quark, pero aun así, el peso y el tamaño no son nada para el rendimiento de este motor.

Muchos dirán que parece demasiada maravilla, pero si hay algo que caracteriza a Christian Von Koenigsegg es que no da puntada sin hilo. Durante el año, la firma sueca estará contando más detalles de estas aplicaciones, así que esperamos verlo en acción prontamente, aunque seguramente no sea nada barato de comprar.

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